
Un año más y ya casi está aquí. Esa época del año que desde niño espero con ansia. Esa época donde el mar se relaja y nos regala esas olas juguetonas en sus aguas tibias. Esa de los días eternos y atardeceres dorados en los que esperar una serie sentado en tu tabla observando el ocaso te da paz interior. La época en la que nos visitan las ordas de esos foráneos que siempre están allí.
Hay gente a la que no le gusta el verano, pero a mi si y creo que al llegar esa epoca me transformo en otra persona con otra mentalidad más abierta y positiva. No hay prisas es verano.
Como dijo Bear "nadie hace surf para siempre", pero si nos gustaría.¿ Y por que no?; por que no tener esa sensación de plenitud que se tiene en verano para toda la vida.
Cuando eramos niños los veranos nos parecían eternos pero luego conforme va pasando los años todo gana velocidad. Echas la vista atrás y te das cuenta que lo vivido es un suspiro y no sabes cuantos veranos más podrás disfrutar. Entonces por que no dejar de perder el tiempo esperando que llegue cada año. Se positivo y vive. Disfruta cada día, échale una sonrisa a ese guiri que te mira con cara de situación embarazosa de invitado no deseado y sobre todo fluye!
Vive en un verano sin fin.
viernes 22 de mayo de 2009
jueves 14 de mayo de 2009
Hace cinco añitos que me concedí ese sueño. Hay cosas que aunque nunca las hayas probado sientes que forman parte de ti como si llevaras toda la vida en ellas. Y cuando mi vida estaba a punto de dar el giro más grande era el momento. Si no daba el paso en ese instante ya nunca lo haría.
Pero aunque siendo algo, que más que querer, realmente necesitaba, por culpa de ese prejuicio de que, donde coño me meto, no daba el paso.
Gracias a esa persona que está más dentro de mi alma que yo mismo, por fin me decidí.
Por que no? Lo que debía haber hecho mucho tiempo atrás empezaba a crecer, al principio como una curiosidad luego se transformo en una odisea alcanzable que al final se quiso quedar en mi en forma de obsesión necesaria.
La primera vez. No sabía donde me metía pero sí sabía en donde me quería meter. Cuando llevas mucho tiempo persiguiendo algo sueles idealizarlo y verlo como tu quieres. Luego cuando te mojas la frenada que te da la realidad te recuerda que era un sueño pero aun así sientes que debes seguir por que quizás al final si está lo que buscabas.
Luego a medida que iba cogiendo confianza cada paso era un mundo y a veces por cada paso adelante daba el doble para atrás. O eso era lo que yo pensaba.
Olas, olas y más olas, siempre que podía que ya no es poco. Caídas, golpes y salitre en los pulmones, decepciones, pero que coño hago yo aquí. Cuantas veces pensé eso subiendo por Marnela arriba pero no se porque motivo al llegar al coche esa sensación mutaba en, es por culpa de esas olas que son malas. Y al arrancar el motor ya volvía a pensar en el siguiente baño.
Cuando empiezas un camino en solitario sabes que será largo y duro y a veces cuando crees que estás en la buena dirección realmente estás equivocado. Solo si alguien te guía vuelves al camino correcto, dándote cuenta de lo mucho que estabas equivocado.
Cinco años creo que es tiempo suficiente para tener una pequeña perspectiva de lo que estás haciendo. Y esa perspectiva me dice que no me equivoque al decirle que si a este sueño.
En este tiempo he descubierto muchas cosas y he cambio la forma de ver otras. Aunque el mar es el mismo que hace cinco años ahora no me parece igual. La imagen que desde fuera tenía de este tinglado que al principio era lo que menos me atraía me confirmo que hay una mínima parte del torbellino, que es mejor dejar de lado, pero otra parte muy grande si vale la pena.
La sensación que tengo después de cinco años intentando pillar olas es que acabo de comenzar ayer mismo. La ilusión y los nervios que tuve el primer día que me eche junto a la percebellira, allí al montón donde iban todos, eso , aflora en mi cada vez que llego a una playa. Por lo tanto creo que si los dolores y mis huesos me lo permiten seguiré fluyendo unos añitos más.